Obras

Lonja de Ribeira

Una lonja de pescado no es sólo un edificio comercial, que lo es. No es sólo un edificio que se deba entender en términos estrictamente económicos, que lo es. O en términos funcionales, que debe serlo. Representa por encima de todo esto una actividad que, durante años, ha definido una cultura, una manera de organizarse, de entender la vida, adquiriendo una significación y protagonismo por la vitalidad de lo que en ella sucedel. Las actividades quese desarrollan en la lonja tienen, junto al significado mercantil, cierta magia, una atracción que hace a la gente acercarse y que prolonga la observación del barco que regresa . Como en los mercados, se puede pasear por dentro con la sensación de que se asiste a un espectáculo primigenio, ancestral, que hoy está regulado y organizado. Significación y valor público que va más allá del programa, sería la primera consideración, pues, que motiva este proyecto.

Pero además, las lonjas de pescado, y en el caso que nos ocupa, la de Ribeira ,esto todavía es más evidente e importante, se sitúan en un límite mítico entre el pueblo, lo construido y el mar. Los puertos, por formalizar ese límite, por sus dimensiones, por su sensación poderosa al enfrentarse al mar, por el atractivo de los barcos, son lugares de encuentro y de ensueño. Las lonjas, al situarse en este límite, adquieren otro tipo de significación que aumentan la proximidad de la gente con el mar y con lo que contiene. El caso que nos ocupa resulta todavía más complejo y por ello atractivo que las situaciones más generales. La posición de la lonja la convierte en el último edificio para acercarse al mar, pudiendo rodearlo o subirse a él para convertirlo en mirador. Además su posición le permite ser visto desde otros lugares, desde los muelles con una pose poderosa que se presenta desde los barcos a su regreso.

La solución propuesta se basa en tres conceptos básicos que, a la postre, han de resultar coherentes entre ellos.El primero, obviamente, tiene que ver con la eficacia de la lonja en cuanto que lugar donde se desarrolla una actividad compleja. Llegada de pescado, clasificación, venta, inicio de distribución, así como todos aquellos espacios sirvientes que sirven a los primeros, se organizan de manera que los recorridos sean mínimos entre ellos y con el objetivo de que un posible cambio de la organización de usos en el futuro sea lo más fácil posible. Se organizan en este sentido, estructuras claras y eficaces.

El segundo concepto se refiere a la dimensión urbana del edificio. Se trata de un elemento de relación entre Ribeira y el mar y por la contundencia de su volumetría se convierte en pieza significativa que busca el dotar de orden y referencia a lo que le rodea y que no intenta ser limite sino balcón.

Al objeto de destacar esta función pública, se dispone la cafetería al final de la calle elevada y contigua a la gran terraza para convertirse en el lugar de encuentro elevado entre la ciudad y el mar.

El tercer concepto que ilustra el proyecto, se refiere a la materialidad, a la configuración formal del edificio mismo, con el prefabricado de hormigón como protagonista y con el ritmo que establece. Estructura y cerramiento en un mismo material. El edificio propuesto no puede ser una barrera ni hacia el mar ni en el acercamiento que se puede producir hacia él y así además de poder recorrerlo, se hace transparente en los puntos más significativos.

De esta forma, la actividad interior de la lonja quedará intuida en unos casos y vista en otros. Transparencia y cuidado en la iluminación de la zona central a través de la variación en la disposición de la estructura que soluciona los problemas que un edificio de estas características puede generar en algunas zonas.

exterior 2 entrada

exterior 3 lejos

entrada

calle superior fin

exterior 1

 

 

interior

Obra: Concurso para la nueva lonja en el puerto de Ribeira

Arquitectos: Francisco Mangado & ASOCIADOS, Carlos Quintáns Arquitecto

Año: 2010

Emplazamiento: Puerto de Ribeira, La Coruña