Obras

Casa en Brasil

La casa para Rodrigo se acaba de construir tras muchos años en Boca do Río en Barra Grande (Bahía) cerca de Camamú.

El primer proyecto para Rodrigo es del año 2002 en la costa da Morte, en Muxía. Una pieza semienterrada realizada enteramente en hormigón que miraba hacia un paisaje tan fascinante como expuesto. El hundimiento del Prestige, casi delante, con el caos administrativo que generó y la aparición repentina de una pésima normativa del suelo dejó este proyecto en el olvido. Mientras, se pensaba en cómo poder construir algo con lo único que la normativa podía permitir y así la casa se pensó construyéndola como una fosa séptica, con un par de piscinas conectadas o una casa-ascensor que se subía cuando la ocasión lo requería (Rodrigo la llamaba “tierra trágame”).

Pasando el tiempo Rodrigo, en un viaje, se compró una parcela a más de doscientos kilómetros de Bahía en Brasil. La última finca a la que llegaba la luz eléctrica, en un lugar apartado de la previsible futura llegada de turistas y con uno de los paisajes más maravillosos del planeta. Un acceso difícil que solo se podía realizar en barco.

La propiedad es inmensa, difícil de precisar en su extensión. Abajo, en contacto con el agua la zona más amable y con una vegetación exótica, incluso para el lugar; en la cota más alta las mejores vistas hacia unas islas y a Barra Grande y hacia atrás un paisaje maravilloso y con una topografía excepcional. La decisión de situar la vivienda en la parte alta y en un área plana me llevó a buscar la forma de que desde la lejanía no se convirtiese en un objeto llamativo, para ello se pensó no sólo en cómo se situaba con respecto a la vegetación sino también en cómo incluso los árboles que hay tras la casa se muestran entre las cubiertas y el volumen cerrado de la vivienda.

Trabajar en un clima muy distinto al mío, con unas soluciones técnicas limitadas por su posible disponibilidad y mermadas por la dificultad del acceso son unos ingredientes perfectos. El proyecto que finalmente se ha construido atiende especialmente a las condiciones climáticas y busca generar la mayor sombra posible y conseguir que circule el aire. Es un proyecto sencillo y contundente.

Una habitación en un extremo y un estudio/dormitorio en el otro extremo, en medio una zona de estar en donde también se cocina, se come y se proyectan películas de cine y una zona húmeda con el aseo, un almacén y la cocina separándose del dormitorio por un generoso pasillo que sirve de zona de lectura. Los espacios de estar se abren totalmente al exterior y los otros se cierran, permitiendo la visión del paisaje desde la posición para la que se pensó ocuparse.

Lo más inmediato y lo único posible era trabajar con bloques de hormigón y un poquito de hormigón hecho allí y con la arena del lugar. Al ver que era fácil encontrar chapas de fibrocemento decidí usar las mayores posibles, aquellas que llegaban a tener una cierta capacidad estructural y que me permitían separar bastante su apoyo; una vez encontradas pasaron a definir totalmente las cubiertas e inmediatamente las fachadas, con lo que además conseguíamos mejorar la temperatura interior haciendo circular el aire bajo y tras las chapas.

Los huecos se recortaron con precisión con una chapa lisa y se cerraron con vidrio siempre en sombra.

La cubierta vuela todo lo posible. Unas vigas que consiguen duplicar el tamaño de la vivienda para conseguir esa necesaria sombra. Los vuelos hacia ambos lados, dejando el mayor hacia la parte delantera de la casa (la de las vistas) y la trasera ayudando a equilibrar las cargas.

Para los días de lluvia intensa y caliente se busca que las cubiertas alejen el agua hacia los extremos de la vivienda con la salvedad de dos paños que la llevan hacia la zona húmeda (en donde están el baño y la cocina y sobre ellos un depósito de agua y coincidente un gran canal que lleve el agua para convertirse en esos días de intensa pluviometría en una autentica catarata.

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