Obras

BëOptik

El proyecto para BëOptik se realiza en un edificio protegido dentro de la estructura de una de las principales vías de acceso a la ciudad y que limitaba el crecimiento del ensanche. El local había sido alterado profundamente y no podía recuperarse las características de una de las primeras estructuras de hormigón de la ciudad. La propuesta de intervención busca devolver al edificio la dignidad en su encuentro con la calle, con materiales que lo dignifiquen. Se demuelen todos los añadidos y se vuelve a mostrar en su totalidad el local como un espacio abierto; únicamente la ocupación bajo el patio de manzana se separa del espacio principal por razones evidentemente estructurales.

La decisión de mayor entidad en la propuesta es la de envolver paredes, suelo y techo con un único material : una moqueta de sisal. El recuerdo de la caroa de Schinkel en el Palacio de Charlottenhof totalmente envuelto por una tela o el dormitorio del apartamento de Lina y Adolf Loos, en Viena, estaban desde el comienzo. Un recuerdo exagerado en el que me imaginaba como en el caso de Loos la moqueta del suelo escalaba por las paredes más altura de la que lo había realizado y nada exagerado al ver a Schinkel extendiendo la misma tela a doseles y otros elementos que podían adecuar su desgaste al uso del tejido .

Bëoptik es un revestimiento continuado de moqueta salvo el espacio de respeto que lo separa de la calle para mejorar la transición desde un exterior en el que posiblemente esté lloviendo.

La moqueta envuelve todo y se nos presenta como algo extraño que rápidamente encaja a la vista y que un poco más tarde al oído que ya se ha olvidado del ruido exterior gracias a su absorción.

Unas estructuras de madera se mueven por el interior para servir de apoyo a los muebles en los que se guardan las gafas, para los espejos o para algunas lámparas. Su tamaño es clave y las posibilidades de moverse ayudan a redefinir continuamente el espacio interior.

Lo que acompaña a la moqueta de sisal es madera de roble sin tratar, tan solo las mesas tienen un tratamiento para eliminar los problemas de su uso.

Fotog: Luis Díaz

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