Obras

Casa en Gandarío

Vivienda que ha permitido salvar un trozo de “rueiro” . Unos muros sirven de base y de limite a la vivienda, dejando un espacio “fuera de la finca” para aumentar la presencia de los castaños existentes. Sobre el muro un volumen limpio que se acristala hacia el sur y hacia las vistas del mar, en las otras orientaciones se cierra totalmente (tan solo tres ventanas de pizarra permiten pequeñas aberturas que enmarcan el verde desde el interior). El muro se manifiesta dentro y fuera de la vivienda convirtiéndose en gran protagonista de la convivencia. La recuperación del muro como delimitador de la arquitectura tradicional gallega, con fuerte presencia y con la construcción que se apodera de él no conocedora de normas que obliguen a retranqueos y a separaciones ajenas a la lógica.

La vegetación encontrada y salvada hace el resto, sabiendo ser el acompañamiento perfecto al transito del camino y el perfecto contrapunto a la brusquedad de los volúmenes.

La planta baja, al estar abierta, permite el transito desde la zona más oscura de la casa a la más abierta: Se permiten las visiones largas buscando las mayores dimensiones e intentando acaparar el espacio exterior como parte de la vivienda. Se intenta confrontar los diferentes valores espaciales a través de una única mirada y desde distintos puntos.

La entrada es la zona cargada de mayor intensidad con el fuerte contraste de las piedras toscas y de gran tamaño que se encuentran con la madera. Frente a la entrada un espacio exterior, pero cubierto, intenta capturar el exterior y ofrecer la continuidad visual del muro que busca delimitar la parcela.

La zona de aparcamiento en una cota inferior muestra con su construcción su potencia estructural y se relaciona con la carretera de acceso, mostrándose diferente a la vivienda en su relación con los árboles. Entre esta zona de aparcamiento y la vivienda un recorrido que va mirando, luego esquivando y finalmente dirigiendo la mirada a la vivienda

La construcción del limite de la parcela y del muro que delimita la parte baja de la casa se realiza con desechos de granito con un interior de hormigón, tan solo la colocación de estos restos de granito y la presencia de las huellas de la extracción lo han convertido en elemento expresivo de evidente contundencia.

Entre las hojas de granito un hormigón pobre ligeramente armado y con unas grapas para asegurar la resistencia durante el vertido.

La estructura es metálica, en el resto de la vivienda, buscando el contraste con la parte muraria y permitiendo la apertura hacia la buena orientación y hacia las vistas.

El cierre de pizarra busca una neutralidad que potencie tanto la piedra (que va capturando los colores verdes y grises provocados por la lluvia) como los castaños con los que casi toca.

La superficie acristalada hacia el sur y únicamente tres huecos hacia el norte han posibilitado la eficacia con la que ventila esta vivienda y el grado de confort tanto con el buen como con el mal tiempo.

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